mercredi 9 janvier 2013

Le serpent qui danse - Charles Baudelaire

La serpiente que baila
Charles Baudelaire

¡Cómo me gusta ver, querida indolente,
refulgir la piel
de tu cuerpo tan hermoso, igual
que una tela oscilante!

Sobre tu espesa cabellera
de perfumes acres,
mar fragante y vagabundo
de olas azules y sombrias,

como un navío que se despierta
con el viento matutino,
zarpa mi alma soñadora
rumbo a un cielo lejano.

Tus ojos, donde no aflora nada
de dulce ni de amargo,
son dos joyas frias donde se mezcla
el oro con el hierro.

Viéndote andar cadenciosa,
bella en tu desalirio,
pareces una serpiente que baila
en la punta de un bastôn.

Bajo el peso de tu pereza
tu cabeza infantil
se balancea con la blandura
de un joven elefante,

y tu cuerpo se cimbrea y se estira
como una fina nave
que se escora a un lado y a otro y hunde
sus vergas en el agua.

Como un raudal ensanchado al fundirse
glaciares rugientes,
cuando el agua de tu boca asciende
al filo de tus dientes,

me parece beber un vino de Bohemia,
amargo y triunfal,
¡un cielo liquido que salpica
de estrellas mi corazôn!



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